Juzgando el libro por su portada, Primal parecía tener absolutamente todo para convertirse en uno de esos videojuegos destinados a reventar durante los años 2000. Sin embargo, la historia terminó siendo otra. Poco a poco fue quedando en el olvido hasta convertirse en uno de esos títulos que hoy puedes encontrar por unos cuantos pesos dentro del mercado de reventa. Y aunque muchos ya ni lo recuerdan, hubo una época donde Sony tenía grandes expectativas puestas sobre este proyecto.
Primal salió en el año 2003 y fue desarrollado por la rama europea de Sony. Se trató de un lanzamiento exclusivo para PlayStation 2 y más adelante terminó llegando al servicio de PlayStation Network como parte de la celebración de su décimo aniversario. Actualmente se puede jugar mediante dicho servicio de suscripción.
La apuesta era grande. Sony esperaba que Primal pudiera convertirse en una franquicia importante para la compañía, algo parecido a lo que representaron Devil May Cry o God of War durante los primeros años de los 2000. Pero las cosas no salieron como esperaban. El videojuego no alcanzó las ventas proyectadas y una secuela que ya se encontraba en desarrollo terminó siendo cancelada. Y pues sí… para algunas personas simplemente fue un juego que no valía queso.

Lo que realmente sostenía a Primal: su historia
Ya hablamos de que el juego no fue precisamente un éxito en su lanzamiento, así que mejor cambiemos un poquito el chip. Uno de los puntos más fuertes de Primal es su historia.
La narrativa está acompañada por actuaciones de voz que transmiten muy bien cada momento. Hay escenas emotivas, momentos chuscos y en general se siente que el equipo realmente le echó ganas al construir este mundo. En lo personal, yo lo jugué en inglés, así, con diccionario en mano como los hombres de huevo peludo. No lo he jugado en español, pero me imagino que esa adaptación también está bastante bien.
Dentro del juego controlamos a dos personajes principales: Jen y Scree. La historia comienza cuando Jen está en un concierto de su novio Lewis, pero inesperadamente ambos son atacados por un demonio bastante corpulento. El ataque los deja en estado de coma y pues… esa cita definitivamente no tuvo un final feliz.
Mientras Jen permanece en el hospital, aparece una pequeña gárgola que transporta su alma hacia un lugar conocido como Nexus. Ahí le explica que la única forma de regresar a su vida normal es ayudando a restaurar el orden de los reinos de Oblivion. Al inicio Jen se niega, como dicen por ahí, se hizo del rogar, pero cuando descubre que existe la posibilidad de volver a encontrar a Lewis y rescatarlo, decide aceptar. Después descubrimos que Jen en realidad es un demonio híbrido y tiene la capacidad de absorber distintas esencias demoníacas para transformarse en criaturas diferentes, cada una con habilidades particulares.

Entre la exploración y una expectativa equivocada
Durante la aventura controlaremos tanto a Jen como a Scree y podremos cambiar entre ellos utilizando el botón Select dependiendo de la situación. Scree es una gárgola de piedra que puede trepar por muros y superficies rocosas, además de ser inmune al daño. Jen, por otro lado, es quien se encarga del combate y sus habilidades cambian dependiendo de la transformación activa.
La dinámica principal suele ser sencilla: uno de los personajes queda atrapado en cierta parte del mundo mientras el otro avanza para abrir el camino. La mecánica funciona y resulta entretenida, aunque después de un rato comienza a sentirse algo repetitiva.
Aquí es donde probablemente llegó una de las mayores decepciones para muchos jugadores. Quienes vimos los trailers antes del lanzamiento esperábamos algo mucho más enfocado en la acción. Sony mostraba constantemente a Jen peleando transformada en demonio contra distintos enemigos, pero omitían gran parte de lo que realmente definía a Primal: exploración y resolución de acertijos. Nos aplicaron la clásica: enseñar lo más espectacular del juego y dejar fuera lo que realmente marcaba la experiencia.

El combate: funcional, pero lejos de ser brillante
Cuando llega el momento de pelear es donde comienzan varios de los problemas. El combate se siente poco pulido y los controles llegan a ser poco responsivos. Para atacar o defenderse se utilizan los botones L1, L2, R1 y R2, y dependiendo de la secuencia de entradas Jen ejecuta distintos combos y ataques finales.
El problema es que en la práctica muchas veces Jen no hace exactamente lo que le estás pidiendo. Al final es probable que termines presionando botones a lo loco esperando sacar combos como si estuvieras jugando Street Fighter.
Los enemigos tampoco destacan demasiado por su inteligencia y únicamente puedes pelear contra uno a la vez. La acción está presente y se agradece, pero definitivamente no es el punto fuerte de Primal.
Otro aspecto que conviene considerar antes de jugarlo o comprarlo es que tiene un ritmo bastante lento. Los personajes no se mueven especialmente rápido y tendrás que recorrer varias veces los mismos lugares. Personalmente, algo que no me terminó de gustar fue el tiempo que tardan las transformaciones de Jen. Se sienten eternas, más o menos como cuando veías un episodio de los Supercampeones y tardaban tres horas en correr dos metros. Además, si decides transformarte en medio de una pelea, el ritmo se corta todavía más. Como se puede ver en el video que les pongo abajo, prácticamente deberán esperar 10 segundos si quieres pasar de una transformación a otra.
Entonces… ¿vale la pena jugar Primal hoy?
Primal es uno de esos títulos que no encuentras en muchos lados. Tiene un concepto muy interesante, gráficos excelentes para la época y una banda sonora que también cumple bastante bien. El problema es que fue demasiado ambicioso y eso terminó reflejándose en mecánicas que no llegaron completamente pulidas.
Aun así, considero que la experiencia general sigue siendo bastante disfrutable, siempre y cuando tengas paciencia y lo juegues por lo que realmente es: una experiencia enfocada en exploración y resolución de acertijos y no un juego de acción.
Es muy entendible por qué hoy se considera un juego de culto. Su mundo, narrativa, escenarios y atmósfera fueron muy bien logrados. Desafortunadamente nunca logró desarrollar todo su potencial y terminó quedándose olvidado durante mucho tiempo.
Actualmente puedes encontrarlo completo, incluso con manual, por alrededor de 13 dólares dentro del mercado de reventa.
Y ahora la pregunta queda para ustedes: ¿es dinero bien invertido? ¿Vale la pena?
Háganmelo saber en los comentarios.
